La Próxima Generación de Texturas Superficiales de Pavimentos de Hormigón

Si bien la eficiencia de los motores de los vehículos son un factor determinante en el rendimiento y consumo de combustible, en terminos de kilometros por litro, la influencia que tiene la interacción de los neumáticos con el pavimento puede llegar a representar un aspecto significativamente incidente y hacer una gran diferencia.

Como consecuencia de investigaciones realizadas por el MIT Concrete Sustainability Hub se han podido identificar tres factores principales que pueden aumentar la resistencia a la rodadura e incidir en el nivel de consumo de combustible de los vehículos que circulan, dichos factores son la rugosidad, la textura y la deflexión que presenta un determinado pavimento.

Dentro de los avances que se han desarrollado en los ultimos años en relación a mejorar las características superficiales de los pavimentos de hormigón, se encuentra la tecnología denominada y conocida como la Próxima Generación de Texturas Superficiales para Pavimentos de Hormigón (o NGCS por su sigla en ingles que significa Next Generation Concrete Surface).

La NGCS se desarrolló para satisfacer las crecientes demandas del público que conduce en la actualidad, así como de aquellos que viven en las areas cercanas a las zonas de circulación del tráfico.

Lo que se persigue con esta tecnología es contar con una superficie de hormigón rentable, súper lisa y caracterizadas por la baja emisión de ruido, lo que la convierte en una solución sostenible ideal para carreteras interestatales urbanas, arteriales y residenciales donde los recursos para la conservación, la seguridad y la comodidad son motivo de preocupación.

En el video publicado recimentemente se explican los conceptos asocidos y como las tecnologias del cepillado y ranurado de pavimentos de hormigón, combinadas entregan el resultado esperado https://youtu.be/o2n-B_ySxsw

Fuente: International Grooving & Grinding Association

Caminando a la re-ingeniería o al retorno a la “normalidad”?

Durante varias semanas llevamos conviviendo con una situación completamente diferente a cualquiera que hayan enfrentado las actuales generaciones y la humanidad, al menos en los últimos 75 años. También, llevamos semanas conversando que cuando regresemos a nuestra habitual cotidianidad las cosas no serán exactamente iguales porque muchas de nuestras costumbres y hábitos, incluso nuestra forma de ver de manera crítica ciertos temas, se habrá modificado en gran medida debido al cambio de perspectiva que ha generado el Covid-19.

Sin embargo, también es cierto que la expectativa creada alrededor de tan anunciado cambio viene asociado a una inmensa incertidumbre en muchos ámbitos y genera grandes inquietudes sobre los reales efectos posteriores, así como la prolongación de las consecuencias de la crisis.

En este nuevo escenario se presenta una gran paradoja por cuanto si bien muchos entendemos que las circunstancias en que estamos inmersos que se han dado como consecuencia de la pandemia mundial, reforzado por otros factores más, lo cual ha puesto en evidencia muchas falencias y faltas de diversa índole en que históricamente han venido incurriendo los gobiernos, la sociedad y la humanidad, algunas de dichas fallas venían siendo y pasando inadvertidas hasta para los observadores más críticos y acuciosos, lo cual sin duda obliga a cambios radicales de muchas conductas y acciones de esa misma sociedad y los estados; sin embargo, dado que el impacto económico de los cambios que se esperan, sea al menos hoy muy difícil y complejo de dimensionar, por ello en este marco no es extraño encontrar una suerte de añoranza de al menos retornar a la “normalidad” y situación previa a la crisis, incluso a pesar de las reflexiones antes mencionadas, debido precisamente a la incertidumbre sobre lo que económicamente representa esta situación y el no poder retomar rápidamente el rumbo.

No obstante, cuando ya empieza a regularizarse la rutina empiezan a descubrirse nuevas oportunidades en diversos ámbitos, llegando a que incluso en cuestión de semanas aparecieran modelos de negocio, productos y servicios que hasta hace algunos meses o bien no existían o eran inimaginables. Es aquí donde la pregunta que surge es, si el sector de la infraestructura esta más próximo a una reingeniería o al retorno a la “normalidad”?

Si estamos dirigiéndonos hacia una re-ingeniería, dando con ello un espacio a estas nuevas oportunidades, así como espacio a nuevos procesos constructivos y materiales que puedan surgir, el compromiso debe ser transversal, comenzando por los Mandantes que otorguen flexibilidad y espacio en la normativa para los nuevos desarrollos, productos y servicios, mediante una real convicción por facilitar y aceptar la incorporación de aquellas innovaciones tecnológicas y cambios, que permitan además de enfrentar las consecuencias de la crisis, corregir también el rumbo en temas de falta de productividad y eficiencia, así como un desarrollo más sostenible y sustentable. La forzosa salida de la zona de confort para algunos significará un fuerte choque en lo económico pero también una oportunidad de reinvención y cambio de paradigmas, pero para ello se requiere que exista un esfuerzo colaborativo, conjunto y transversal de todos los actores para no naufragar.

Si por el contrario, estamos caminando solamente al retorno a la “normalidad”, con medidas de rescate de corto plazo y sin políticas robustas y serias, que al menos tomen como punto de partida la retroalimentación resultante sobre lo acontecido, en especial en todos aquellos temas y asuntos que se insiste quedaron expuestos como consecuencia de la presente crisis, no solamente no habremos aprendido nada sino que quizás no aprovecharemos este punto de inflexión que puede dar lugar a un salto positivo para el país, las empresas y las personas vinculadas a los sectores de la ingeniería, la construcción y la infraestructura.

Por ello es importante, para evitar en solo quedarnos en el plano de la “normalidad”, es preciso legislar y tomar decisiones ejecutivas para superar la crisis pensando en soluciones sostenibles e invirtiendo en el desarrollo de infraestructura, sabiendo que cuando se le inyectan recursos y se dinamiza su ejecución, en cualquier contexto siempre es un motor efectivo para apalancar grandes cambios y por supuesto superar momentos difíciles.

Airports Council International (ACI): Recomendaciones relacionadas con el estacionamiento en tierra de aeronaves.

La (Airports Council International – ACI) recientemente ha emitido un pronunciamiento a través de un boletín en donde enumera las “mejores prácticas” para ayudar a los aeropuertos a mitigar los riesgos en sus pavimentos generados a partir de las grandes cantidades de aviones que se encuentran en tierra debido a la crisis de Covid-19.

Las restricciones de viaje surgidas en respuesta a la pandemia han traído como consecuencia algunas dificultades para estacionar un numero significativo de aeronaves en condiciones y periodos bastante atípicos, lo que plantea riesgos para la infraestructura, por el uso del pavimento de una manera no prevista originalmente.

El boletín destaca el riesgo de deterioro del pavimento que representan las cargas estáticas de las aeronaves durante un período prolongado, especialmente en pavimentos flexibles, así como también el riesgo de derrames de combustible o petróleo durante labores de mantenimiento de las aeronaves.

La ACI recomienda a los aeropuertos y las líneas aéreas que empleen primero todo el espacio disponible en las puertas, rampas y plataformas, optando así por estacionar sobre el pavimento de hormigón en lugar de las superficies con pavimentos de asfalto.

Finalmente, la ACI recomienda una inspección periódica de las condiciones del pavimento en busca de deterioro y deformaciones en pavimentos flexibles debajo de las ruedas, así como algunas otras problemáticas debidas a un diseño inadecuado del pavimento, como también la identificación de daños debidos a fugas de combustible.

Una vez que se reanuden las operaciones normales, los operadores de aeropuertos deberían considerar volver a certificar los pavimentos de pistas y calles de rodaje utilizados para estacionar aviones durante la pandemia.

Fuente: ACI Advisory Bulletin: Mitigating the risks created by overflow aircraft parking (24/04/20) https://aci.aero/wp-content/uploads/2020/04/200423-Airfield-Parking-Advisory-Bulletin-FINAL_001.pdf

Airports Council International (ACI): Es una Asociación comercial de aeropuertos del mundo, se fundó en 1991 con el objetivo de fomentar la cooperación entre sus aeropuertos miembros y otros socios en la aviación mundial, incluida la International Civil Aviation Organization, la International Air Transport Association y la Civil Air Navigation Services Organization . Al representar los mejores intereses de los aeropuertos durante las fases clave del desarrollo de políticas, ACI hace una contribución significativa para garantizar un sistema de transporte aéreo global que sea seguro, centrado en el cliente y ambientalmente sostenible. A partir de enero de 2020, ACI presta servicios a 668 miembros, operando 1979 aeropuertos en 176 países.